sábado, 1 de agosto de 2015


Carmen Pinedo es doctora en Historia del Arte y licenciada en Historia Moderna por la Universidad de Valencia. Investigadora y escritora. 

Disfruta de su blog de arte:

http://carmenpinedoherrero.blogspot.com.es/



FORMAS DE RELACIONARSE

CON UN CAFÉ


Carmen Pinedo




Os preguntaréis qué hago aquí. Es muy sencillo: José Juan me invitó y, como sé que prepara el mejor café del mundo, no he dudado ni un instante en trasladarme con la pinacoteca a cuestas. Lo que sí me ha hecho dudar ha sido el tema sobre el que quería hablaros. Imaginadme, cual personaje de Hopper, sumida en hondas reflexiones ante una taza de café.

Edward Hopper, La autómata, Des Moines Art Center, Des Moines, 1927

De repente, veo la respuesta en mi taza. ¡Claro! Justamente de eso quiero hablar: de cómo los personajes de la pintura se relacionan con el café. Porque el café puede ser vicio solitario, asunto familiar, placer compartido, origen de algaradas y muchas cosas más. Veamos un par de ejemplos de lo que es tomar un “café solo”:

Édouard Vuillard, Mujer con una taza de café,
colección particular, 1895.

Antonio Donghi, Cocottina,
colección particular, 1927.

Reconozcámoslo: un buen café puede causarnos un efecto tan intenso como el que produce en Laurette, modelo de Matisse.

Henri Matisse, Cabeza de Laurette con
una taza de café
, 1917,

Hopper, Munch y Signac nos muestran cómo, en ocasiones, el café puede seguir siendo un café solo, aunque se tome codo con codo con otro solitario: incluso cuando ese solitario es miembro de la propia familia.

Edward Hopper, Noctámbulos, The Art Institute of Chicago, 1942.

Edvard Munch, En la mesa de café, Munch Museet, Oslo, 1883.

Paul Signac, El desayuno, 1886-87.

A veces, sin embargo, tenemos la oportunidad de tomar el café junto a un buen amigo, como vemos en estos cuadros de Bonnard y Deineka:

Pierre Bonard, La taza de café, Tate Gallery, 1914-15 c.

Alexander Deineka, Mujer leyendo, 1934.

Muy distinto es el café tomado en alegre y revoltosa compañía. En esas ocasiones, una simple taza puede incitar a derrocar gobiernos, urdir revoluciones y lanzar nuevos movimientos artísticos y literarios: amenos e inocentes entretenimientos alentados por una distendida charla y un buen café.

Umberto Boccioni, Pelea en la galería, Pinacoteca di Brera,
Milán, 1910.

George Grosz, Metrópolis, Museo Thyssen-Bornemisza,
Madrid, 1916-17.

El café como lugar de encuentro, terreno de nadie y de todos, intermedio entre la casa y la calle, será representado por muchos artistas. Es, como la casa, un lugar para "estar": no obstante, como la calle, es también lugar de tránsito, en el cual entra la gente y sale, se renueva la concurrencia y uno puede encontrar y encontrarse con personas a las que, tal vez, no franquearía las puertas de su hogar. 
Salón público, en el café las tertulias escapan a las coerciones de la tertulia privada, ya vengan estas dadas por la presencia del dueño de la casa, ya por los límites que impone el decoro del "buen hogar" burgués. El café permite otras actitudes, otros modos de relación.

Ricardo Balaca, El café, Museo de Bellas Artes de Bilbao, 1860-65 c.


Adriano Cecioni, El café Michelangelo, 1861.

Pero me temo que ya empiezo a abusar de la hospitalidad de mi anfitrión. ¡He llenado de bebedores de café esta página! Aun así, antes de retirarme, aceptaré con gusto otra taza de café. ¡No, por favor, lo tomo solo, sin azúcar!

Michael Sowa, El pequeño rey diciembre.

Así está perfecto. Gracias, José Juan, amigo.

Edward Hopper, Café.


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21 comentarios:

  1. Muy buen café, tenga cuidado con el anfitrión, con estos calores es muy capaz de ofrecerle un café... ¡con hielo!

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    1. Sí, con cubitos. De todos modos, José Florentino, gracias por la advertencia. ¡Vigilaré a mi anfitrión y, sobre todo, vigilaré el café! ;)

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  2. Excelente este artístico y ameno post, endulzado con café para todos los gustos. Muy bellas las pinturas, el enfoque, original.
    Besos

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    1. ¡Gracias, Marisa!

      Ah, os aviso a todos, amigos cafeteros: aprovechando un descuido de José Juan, me lo he llevado a mi blog. Dentro de un momentito aparecerá por allí, cafetera en ristre.

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  3. Sí váis de visita al blog de Carmen Pinedo, hoy me veréis allí. Estamos recuperando viejas costumbres: ir de visita a tomar café y recibir en casa. Somos así:
    http://carmenpinedoherrero.blogspot.com.es/2015/08/habra-cafe-en-el-tartaro-por-jose-juan.html?m=1

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  4. Me ha encantado la idea, Carmen, José Juan. Además así he conocido este estupendo blog. Me hago seguidora y voy a ver que hay encuentro en el blog de Carmen.
    Un saludo a los dos.

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    1. Muchas gracias, Rosa. Es lo que tiene la sinergia (o la complicidad). Muchas gracias y un saludo.

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    2. ¡Hola, Rosa! La idea ha sido de José Juan, que es el que tiene ideas (mis neuronas se han declarado en huelga hasta que acabe el verano). ¿Te has dedicado ya a recorrer las entradas cafeteras que escribe el caballero Picos Freire? Vas a disfrutar, carcajada a carcajada.
      Un abrazo.

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    3. Me han encantado todas las entradas de ambos. Por cierto, yo también lo tomo solo y sin azúcar. Por que pienso: si no te gusta el café y tienes que endulzarlo, no lo tomes. Pero es una broma. Por supuesto, cada uno puede tomar el café como le plazca... pero ¿para qué el azúcar?

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    4. Completamente de acuerdo: cada uno es muy libre, pero sin azúcar mejor.

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  5. GRACIAS a ambos por el café. Me gusta tanto, aunque nunca frío, que me va bien hasta sin cuadros, pero reconozco que con las pinturas solitarias y acompañadas de tantos artistas, sabe mejor.
    El café, como el té, pero no como el agua, que es lo mejor para la sed, es más que una bebida. Es una manera de vivir, de relacionarse y en cada pintura, hay un pequeño aspecto de lo importante que puede ser tomar una simple taza de café. Resulta fascinante y sorprendente. Y desde luego, delicioso.
    GRACIAS Carmen y Juan José por añadir color a mi café

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    1. Muchas gracias a ti por tu tiempo y tu comentario, Harry. ¡Feliz semana!

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  6. Acabo de leer el post y os he dejado un comentario en el blog de Carmen. Ha sido fantástico!!
    Besos

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  7. Llego tarde, pero es que estaba tomando café. Como siempre Carmen, descubro nuevos y nuevos artistas contigo, sin dejar de tropezar con mi eterno Hopper. Compinche Picos, café y Carmen sabia combinación. Enhorabuena

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    1. Muchas gracias, Josevi, en mi nombre y en el de Carmen. Tú vas detrás. Un abrazo.

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    2. Josevi, qué ganas tengo de ver cómo cometes un crimen con café, o en un café, o a lo mejor no eres tú quien comete el crimen, pero, sea como sea, tengo ganas. ¡Un abrazo!

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    3. Te equívocas, Carmen: él no se mancharía las manos...

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