sábado, 31 de octubre de 2015


GUIRIS CON PUÑETAS

Favell Lee Mortimer (1)



"¿Es España un país bonito?"


Hombre, pues depende. Siglos mirándonos el ombligo y hoy solo notamos las almorranas... Pero mejor lo dejo estar, que me emberenjeno.

Ya voy por la cuarta entrada de GUIRIS CON PUÑETAS, así que aprovecho para resumir la idea: viajeros del siglo XVIII que dejaron por escrito sus impresiones sobre España. De ahí lo de puñetas: una, de que las traían en la bocamanga; y dos, de que nos la hicieron al contribuir, en general, a perpetuar los peores tópicos sobre esta ajada piel de toro. También avisé entonces de que me iba a meter una pizca en el siglo XIX, advertencia que se afirma en este post que ahora te traigo.

La pregunta de arriba se la hace la señora de más arriba en uno de sus libros, una guía de viajes tan decimonónica como ella. Se llamó, de soltera, Favell Lee Bevan, apellido que recibió de su padre, David Bevan, confundador del Barclays Bank; cambió de apellido al casarse a los 39 años con el reverendo Thomas Mortimer. Favell nació en Londres en 1802 y murió en 1878. Rigurosa evangelista, aún es popular en Gran Bretaña por haber ideado un método innovador para enseñar a leer a los niños.

Antiguo hornbook.
Mrs. Mortimer sustituyó unas tablillas conocidas como hornbooks -"libros de cuerno", hechos de madera o hueso y cubiertos de mica- por flashcards, tarjetas con una pregunta por una cara y la respuesta por la otra, como en el Trivial. Publicó un auténtico bestseller titulado The peep of day (1833), cuyo significado sería el de "aurora" o "primera luz del día". El subtítulo se explica solo: "Un catálogo de las más tempranas instrucciones religiosas que la mente infantil es capaz de recibir: con versos ilustrativos del tema". Su sobrina nieta lo consideraba, a mediados del siglo XX, "el libro más sádico jamás concebido para enseñar algo a un niño", debido a su obsesión con el pecado y con los tormentos de ultratumba.


Un poquito de repelús sí que da.
Me he tomado la molestia -¿qué no haría yo por mis lectores?- de buscarlo en Internet y lo he encontrado; ahí va un fragmento de la lección LIII, El Día del Juicio: "¿Qué hará Dios con los que no lo aman? Los arrojará a un lago de fuego llamado Infierno. Allí les crujirán los dientes y llorarán y se lamentarán para siempre". Compadezco a aquellos críos de todo corazón: de los cuatro a los siete años fui a un colegio de monjas.


En el currículum pedagógico de Mrs. Favell Lee Mortimer encontramos, basado en sus métodos de lectura, dos obras más: Reading without tear (Aprender a leer sin lágrimas) y, visto el filón, Latin without tears. Suenan a libros de autoayuda, ¿verdad? Menuda visionaria la lady.


Favell Lee Mortimer apenas salió un par de veces de Gran Bretaña, pero se dio el lujo, asaz audaz, de escribir y publicar una guía para viajeros. Un alemán emprendedor -¡qué novedad!- llamado Karl Baedeker publicó la primera guía turística moderna en 1828, más objetiva y desapasionada que los diarios de los viajeros del Romanticismo. Junto con una relación de los lugares de interés, las Baedeker incluían puntuaciones por estrellas.

Las guías de viaje muestran la vulgarización de aquel rito de paso elitista que fue el Grand Tour. Los hijos de la nobleza y de la alta burguesía británica se lanzaron durante el XVII y el XVIII a recorrer Francia, Alemania e Italia antes de sentar la cabeza. Volvían a casa más bronceados, con una pizca de mundo y, a veces, con algunas bubas y la prescripción de unos baños de mercurio, remedio en boga contra la sífilis. 


Guía Baedeker con sus
características tapas rojas.
La llegada del vapor, impulsor de barcos y trenes, popularizó el turismo. En consecuencia, para la rígida sociedad victoriana se hizo imprescindible contar con instrucciones que aminoraran los fastidiosos trastornos derivados del azar. Así, nuestra buena matrona, tan british ella, mandó a imprenta en 1849 su propia guía: Near home, or the countries of Europe described. With anecdotes and mumerous ilustrations, que, en versión libre, traduzco como Aquí al lao, lo que hay en esa isla que llaman Europa: con muchos santos y cosas de reír.

Hace unos años me encontré en Nueva York con una recopilación contemporánea de las highlights de la obra de Mrs. Mortimer, lo más sembrao, vaya. Se titula The clumsiest people in Europe, or: Mrs. Mortimer bad-tempered guide to the victorian world (La gente más torpe de Europa, o la malhumorada guía de la señora Mortimer al mundo victoriano). Creo que es el único libro que he comprado por el índice, y no es para menos:

INGLATERRA.- 
No son una compañía agradable, pues no les gustan los extranjeros......24
FRANCIA.- 
Se las dan de inteligentes, pero no son muy limpios......35
ITALIA.-
Da miedo pensar en la cantidad de asesinatos que se cometen en Italia......54
ALEMANIA.-
Ni beben té ni saben cómo hacerlo......57


Sí, claro, ni me lo preguntes. Me fui como una centella a ver qué decía Mrs. Mortimer de los españoles, y este es el resultado (y solo en el índice):
"Los españoles no solamente son haraganes, sino también gente cruel".



Con semejante aperitivo, por descontado que el banquete tenía que ser suculento; y es verdad que la anfitriona no decepciona. Pero antes de meternos en faena, quiero que te detengas un momento en el mapa que ilustra la portada del libro recopilatorio (por eso lo he reproducido con su mayor tamaño). Pertenece a The G. A. Gaskell Atlas of the World (1895) y es de lo más coherente con la intención de la autora: los turcos son "malvados", los rusos "borrachos", los alemanes "sucios" y los ingleses "quejicas", entre otros piropos.

Y aquí volvemos a la pregunta que abre este post y que inaugura el capítulo de Near home sobre los españoles: "¿Es España un país bonito?". La respuesta podría ser: "¡Bonito país está hecha España!". Pero lo que la británica respondió fue esto otro: "Sí, muy bonito. Hay cumbres, llanuras, árboles hermosos y un cielo claro y azul".

Pero tal Paraíso está infestado de lobos, de cuatro y de dos patas. Sobre los animales, recomienda a los más jóvenes que no jueguen al escondite en sus montes, pues pueden encontrarse con semejantes fieras. A los bípedos los describe así:
"Hay hombres en España que son como lobos: roban y asesinan. Se esconden en cuevas y se emboscan en las forestas. [...] Jalonan los caminos cruces negras con sombrías inscripciones. Cada una marca la escena de un crimen: "Una mujer, llamada Julia, y sus niños fueron asesinados aquí en enero de 1736".

El bandolero Andrés Vázquez y sus hermanos en un asalto.

Cuando tales lobos son enjaulados aún conservan sus garras y su orgullosa fiereza:
"Las prisiones son horribles, sin camas, con mantas de caballerías en el mero suelo. La más oscura y hedionda de todas las mazmorras es aquella a la que arrojan a los ladronzuelos, pobres chiquillos cubiertos de harapos...
... Pero incluso allí es posible ver a hombres pintorescos, vestidos de colores: camisas de lino blanquísimo con mangas holgadas, chalecos de seda turquesa con botones de plata, medias de seda, fajas carmesí y alegres pañuelos ciñendo sus frentes. ¿Quienes son? Los más audaces, los más orgullosos, la Grandeza de los ladrones. Y tienen fuera amigos de su calaña que les regalan tan finos ropajes".
Tales criminales encuentran, según Mrs. Mortimer, suelo fértil y nutritivo abono en los rasgos característicos de los españoles:
"Son cortos de talla y enjutos, con el pelo y los ojos negros y broncíneos de piel, pero de mejillas pálidas. Su continente es grave y sombrío. Caminan muy despacio y con la barbilla alzada".
Y de ahí pasa la matrona victoriana a concluir la idiosincrasia de nuestros trastatarabuelos:
"No son locuaces ni vivaces como los franceses, sino graves y callados. No son diligentes como los escoceses, sino fríos y distantes. No son hogareños comos los ingleses, aunque gusten de la compañía. Son, más bien, crueles, hoscos y vengativos. Y cuanto más pobres, más orgullosos. [...] A muy pocos les gusta leer o entretenerse con provecho [...] No solo son haraganes, sino también crueles..."
Y, como resultado, Mrs. Mortimer llega, no podía ser de otro modo, a las corridas de toros. Pero me da que, por ahora, ya tienes como para una digestión de anaconda. Te voy a poner deberes: con el corazón en la mano, y con el orgullo a por tabaco, ¿cuánto de actual ves en esta descripción decimonónica de nuestro carácter? No tienes que contármelo, solo piénsalo... La semana que viene volvemos con la alegre comadre Mortimer.

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16 comentarios:

  1. Tal como dices en tu primer párrafo, no me dejes pensar mucho que me "emberenjeno". A simple vista, y sin hacer grandes ejercicios mentales, parece que la Sra. Mortimer estaba cargada de razón. A lo largo de los siglos, y no empezando desde el XIX sino muchísimo antes, esta España nuestra ha estado plagada de gente que, lejos de pensar en el trabajo, la cultura y los valores positivos, ha visto en el engaño, el trapicheo y las tabernas eso "gracioso" que nos hace "diferentes". Y "a mucha honra" como dirian algunos. Así que, espero con impaciencia a Mrs. Mortimer la próxima semana, para que me dé una colleja y un rapapolvo a mí y a mis conciudadanos.
    Gracias, Picos Freire. Como siempre, genial.

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    1. Te aseguro que lo que viene es tan bueno como esto. Añado a lo que dices que nuestra respuesta a la crítica, en lo personal y en lo nacional, es el orgullo, el desafío y el desdén. Y muchos de los nacionalistas e independentistas que veo y oigo son, en eso, más españoles que yo.

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  2. El dedo en la llaga, compañero. Estoy de acuerdo con lo que decís Elisenda y tú. Aunque Mrs. Mortimer andaba un poco amargada con tantas penas del infierno y esas cosas, porque no le da el visto bueno a nadie. En resumen: España es un país bonito (como todos o casi todos), pero no todos los españoles lo son. Nosotros, por ejemplo, sí, somos más bonitos que un San Luis, pero otros... otros... no me hagáis señalar, que es de mala educación, ¡pero diantres, qué requetefeos son!

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    1. Sí que son feos, sí, y no sólo por dentro. Y tienes razón, somos como un brazo de mar, de los de Sorolla o así...

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  3. Eso del baño de mercurio te tiene que quitar la tontería para los restos. Menudo bicho la mujera esta, única haciendo amigos por el mundo. Y esos infantes, pobrecillos; donde esté la Enciclopedia Álvarez...
    Hala, a esperar.
    Saludos.

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    1. Sí, sí, y los cuadernos de caligrafía de Rubio, que están otra vez a la venta en las librerías, qué bueno. Ya sabes cómo son los ingleses... Vaya, me has dado una idea. Gracias, un saludo.

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  4. Pero, por lo que veo, no salva ni a los ingleses. ¿O considerará una virtud el que no les gusten los extranjeros?. Por otra parte la entiendo perfectamente. Venía ella de tomar el té con el meñique estirado y guantes de encaje y se encuentra con Luis Candelas, Curro Jíménez y cuatro mataos más, morochos como ellos solos, descreídos y blasfemantes. ¿Qué queréis?.
    Espero con ansias la continuación.

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    1. Muy atinado, buena mujer. Y ahora, si quiere, que la milady vuelva a por otra. Y creo que se encontró también con el Algarrobo. Bueno, igual no, porque entonces se le habrían quitado las tonterías.

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  5. Leer libros de viaje antiguos es un mundo curioso..
    Hombre, yo muy española no soy..jaja..No sé si esta tierra es bonita o no..tampoco es que otros países en esos tiempos fueran tan diferentes..vamos que en la "viña del señor hay de todo".. Y no lo digo por religión, por que yo muy religiosa no soy..
    Va que lío..
    Un abrazo

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    1. En todas partes cuecen habas, y en algunas, a calderadas. Otro para ti.

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  6. Hola, ¿la diferencia?, siempre hay quien ve con prismas retorcidos, me considero vacunada de tales observaciones ..., aún así, un placer leerte. Seguiré atenta ...
    Supongo que te alegras, de tu gusto por el cafe. :-)
    Un saludo, Jose Juan!!

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    1. Muchas gracias, Encarni. Un placer para mí que te pases por aquí y dejes tus comentarios. Y creo que a esta señora le habría hecho falta un buen café que la pusiera de mejor humor.
      ¡Un saludo!

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  7. "Ni son todos los que están ni están todos los que son", vale esto para el ayer y el hoy de los moradores de nuestras cárceles. pero si en algo no han cambiado las cosas es en la descripción de los más altivos, de aquellos que tienen fuera a otros compinches de su calaña que les regalan finos ropajes. ¡No hay nada como tener amigos en todas partes, máxime, si estamos callados a cambio de recibir buenas recompensas! ¡Esta sra. Mortimer era una visionaria sin moverse de casa ni ver la televisión!

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    1. Completamente de acuerdo. Ahora, en vez de ropa, les mandan SMS de apoyo: "Aguanta, aguanta". Me ha gustado mucho tu comentario, Carmela, muchas gracias.

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  8. Vaya con Mrs. Mortimer, no dejaba títere con cabeza jaja
    Me ha encantado el post. Desconocía la historia de esta mujer.
    Besos

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    1. Sí, es tremenda, toda una Rottenmeyer. Muchas gracias, Érika. Besos.

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