sábado, 7 de noviembre de 2015


GUIRIS CON PUÑETAS

Favell Lee Mortimer (2)



"Las cenas españolas destrozan la salud"


Vuelvo con esa Mary Poppins seducida por el lado oscuro de la Fuerza que te presenté la semana pasada: Mrs. Mortimer, que a mí me suena a Morticia Adams y, a mayores, me tiene toda la pinta, pero con unos cuantos siglos más encima. Comparo a esta GUIRI CON PUÑETAS con ambos personajes de ficción porque la Mortimer tuvo la ocurrencia de enseñar a leer a los críos del flamante Imperio Británico con la ayuda de vívidas descripciones de las salas de tortura de Belcebú.

Fíjate tú que a la fantástica y amable nodriza del paraguas volador la parió otra bruja de cuidado que le quiso pintar la vida de color de hormiga al mismísimo Walt Disney, que menudo era también el amigo... ¡Colisión de narcisos! ¡Cálense los cascos! Te hablo de la avinagrada y cruel Pamela Lyndon Travers, que no dudó en separar a dos gemelos huérfanos para adoptar solamente a uno de ellos. Lyndon Travers, encarnada en Emma Thompson, protagoniza la película Al encuentro de Mr. Banks, en la que Disney es interpretado por Tom Hanks.


La supercalifragilisticoespialidosa autora de Poppins.

Insatisfecha tras haber abollado con una buena dosis de disciplina victoriana la inocencia de los niños de su país, Favell Lee Mortimer se relamió al advertir que tenía mucho mundo por delante al que herir a conciencia. Así que la alegre comadre Mortimer se puso manos a la obra; para ello publicó una guía de viajes por Europa, Near home -"Cerca de casa"-, en la que no deja santo en la peana. Los hostiones a mano abierta que les mete a los españoles de la época -mediados del siglo XIX- tienen que ver, desde luego, con los tópicos sobre nuestro país que, erre que erre, reciclaban los viajeros europeos de entonces. Pero hay que reconocer que a un puñado de aquellos lugares comunes nos hicimos más que acreedores, por mucho que nos pique.

Por una mezcla de oportunidad profesional y ansia de aventura, tuve la buena suerte de vivir cuatro años en Caracas, entre 1998 y 2002. Al volver a España, casi nadie me preguntó por mi vida allá; con irritante insistencia, el prejuicio y el topicazo se me venían encima un día sí y al otro también: "Sí, sí, Venezuela estará muy bien, con las misses y tal, pero como en España en ningún sitio, ¿a que no?". Al principio, como en realidad vienes de nuevo (cuatro años son una vida), sonríes y asientes. Pero, claro, el soniquete se vuelve fastidioso y la paciencia se agota: "Mira, macho, como en España en ningún sitio [ahí me palmeaban la espalda y soltaban risotadas], pero como en Venezuela en ningún sitio, y como en Pernambuco en ningún sitio y como en la Cochinchina en ningún sitio... ¡y en todos sitios como en ningún sitio!". Las caras de sorpresa se tornaban gestos de conmiseración e indulgencia y mis interlocutores se ponían entre ellos a hacer apología del jamoncito, la tortillita, las cañitas y las croquetitas de mamaíta. Bueno, "mamaíta" no decían, que eso suena un poco julandroncillo, aunque "tortillita" no. 

La comida es para los españoles, nacionalistas de todo pelaje incluidos, el cordón umbilical reseco que nunca nos atrevimos a cortar; el mezquino "como en España en ningún sitio" se vuelve aún más hobbit cuando lo reducimos a ese otra cadenita corta y chapada en oro, pero resistente, de "¿Dónde vas a estar como en casa de mamá?". No, queridas, no, no todo es patriarcado en este país de edipos y electras.


El autor en plenos carnavales 
de Caracas en 2002: belleza, habano 
y Juanito Caminante con hielo. 

En fin, que la vitriólica Favell Lee Mortimer no tuvo mejor ocurrencia que darnos en toda la madre con su guía de viajes: ¡¡¡Se metió con nuestros hábitos alimenticios!!! ¡¡¡Aaaaaaagggghhhhhhh!!! 

¡Qué huevos! No los suyos, que también, sino los que tenían que cenar los pobres -e insensatos- turistas decimonónicos que se dejaban caer por España:
"Un viajero que llegue a una aldea en las montañas puede llamar a la puerta de una cabaña miserable y le abrirá un paisano con una antorcha en la mano en vez de velas. Si el caballero pretende dormir allí, el rústico lo conducirá al establo donde vive su familia. Tras ofrecerle huevos y panceta fritos en aceite, le mostrará un altillo donde podrá dormir sobre paja limpia".
Si el incauto extranjero pregunta por una cama, esta será la respuesta del aldeano español:
"Nunca he dormido en una, ni mis padres, ni mis hijos dormirán. Dormimos en el suelo bien pegados al hogar, o al calor del ganado".
Le faltó decir "como el Niño Dios en el pesebre", pero quizá habría sonado impío en aquellos tiempos.


Vieja friendo huevos, Diego Velázquez (1618).

Esa cosa tan nuestra de cenar tarde y como si la nevera se fuese a comer lo que tiene dentro, o sea, como si no hubiera un mañana, escandalizaba a Mrs. Mortimer:
"Los españoles cenan justo antes de irse a dormir, a las once de la noche. Comen carne guisada con tomates y aceite [...] No es de extrañar que no desayunen mucho por culpa de esas cenas que deben destrozar la salud".
Hoy, afortunadamente, contamos con series, realities y late nights televisivos que terminan a las tantas de la madrugada y que nos permiten ir haciendo la digestión en estado vegetativo gracias a las naderías que nos cuentan (no admito debate, he sido productor ejecutivo y guionista, si lo sabré yo).

En cuanto a los huevos fritos para cenar, mejor no me meto en líos. Mi abuela materna se zampaba un par de ellos después del parte meteorológico de Paco Montesdeoca, bien escoltados con un chorizo de tripa, y siempre tuvo el colesterol bajo mínimos. A mí me van a salir agallas de tanto comer pescado y ando a mamporros con él. Así que no digo nada, que luego todo se sabe. Añade la Mortimer que, para colmo, los españoles se atiborraban de aceitunas, "pero son amargas, y estoy segura de que no te gustarán".

Y dicho esto, le meto una patada a lo Rossi a tanto ácido como la sulfurosa británica echó sobre la España de su tiempo y recupero un elogio, ¡y firmado por ella misma! Pero antes déjame volver un instante con Giacomo Casanova, al que ya dediqué varias entradas en esta aventura de GUIRIS CON PUÑETAS. Mira lo que el veneciano dijo en sus memorias del idioma en que nos entendemos por acá, el mismo en el que nos tiramos los trastos:
"La lengua española es, sin contradicción, una de las más hermosas, más sonoras, más enérgicas y más majestuosas del mundo [...] Sería comparable, superior tal vez a la italiana si no tuviera las tres letras guturales que matan su dulzura [g, j y k], a pesar de todo lo que los españoles digan. Hay que dejarlos: al que le gustan las ranas, cree que Dios es un sapo".

Portada de Viage del Parnaso (1614),
con retrato de Miguel de Cervantes.

Me extrañaría mucho que la evangélica Favell Lee Mortimer, esposa de un reverendo, entretuviera sus vigilias con la lectura de la autobiografía del endemoniado seductor. Así que, lo que sigue, no se lo inspiró él. Atiende ahora a lo que en su guía turística opinaba, negro sobre blanco, acerca del castellano:
"Es verdad que su idioma es el más hermoso de Europa, pero son pocos los libros sabios escritos en él".
Acepto que la estricta victoriana criticase lo que nuestros trastatarabuelos se echaban a la boca con tal de que bendijera lo que salía de ella. La semana que viene, para que veas que la dama repartía a diestra y siniestra, terminaré este repaso a su libro de viajes con un popurrí de lo que pensaba del resto de europeos. Hasta entonces, procura no cenar tan tarde y cuida de no rumiar tópicos, son indigestos y no te alimentan nada.


SI QUIERES LEER LA ENTRADA ANTERIOR DE ESTE BLOG:http://vientodemisvelas.blogspot.com.es/2015/10/guiris-con-punetas-favell-lee-bevan-1.html

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4 comentarios:

  1. Me ha encantado. A propósito de tópicos. Dicen que los catalanes son unos agarrados, unos tacaños. Pues... zasca! Soy catalana, soy la primera que siempre tengo la cartera en la mano para invitar a los demás y soy espléndida con mis regalos y agasajos. Queda dicho.
    Por cierto, no te fustigues con el colesterol, seguro que te gano y apenas como algo más que hojas de lechuga....Has pensado en que puede ser genético o por causa de la falta de un enzima en tu cuerpo? (Ese es mi caso).
    Besos. Aprovecha el fin de semana para darte un festín.

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    1. Sí, es probable que sea genético; el lunes tengo análisis. Y desde luego que no hay que vivir a base de tópicos, son como el día de la marmota, una y otra vez lo mismo. Muchas gracias por tu comentario. Buen fin de semana.

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  2. A mí también me ataca el colesterol, pero yo lo ataco a él con atorvastatina y me permito algunos lujos. para lo que no vale la atorvastatina es para los tópicos que son mucho más peligrosos que el colesterol. Tampoco sirve para los nacionalismos que son aún peor que los tópicos y se alimentan de ellos. Tópicos a favor para mi terruño y sus habitantes, tópicos en contra para el
    terruño ajeno.
    Muy buenas las historias de la Mortimer, José Juan.
    Un saludo.

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    1. Voy a tener que abrir un blog médico o una asociación de hipercolesterolémicos, ¡jajaja! Sí, la arteriosclerosis cerebral también es peligrosa, desde luego. Muchas gracias, Rosa.

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