miércoles, 20 de enero de 2016

CARTA A SÍSIFO




Querido Sísifo:

Deseo que al recibo de la presente tú y tu roca os encontréis bien de salud y a salvo del ensañamiento de los dioses, porque de su castigo ya no te libra nadie. Sé que andas fatal de las cervicales; me lo ha contado Atlas, que padece de lo mismo. Odiseo, tu hijo -que ha heredado tu misma astucia y tu arte para el embuste-, me dijo que la que anda algo cascada es tu pobre piedra. Normal, son muchos siglos de rodar y rodar.

Te escribo, aparte de por esa simpatía mutua que nos guardamos, en parte gracias a Camus, por una buena noticia que me ha hecho acordarme de ti. Qué malabarismo retórico, ¿no?, juntar Sísifo y "buena noticia" en una misma frase. A lo que iba, que me enjardino. Resulta que una flamante editorial digital, Scribere Editores, acaba de publicar en Amazon mi tercer libro: Para escribir novela histórica. Mi editor, Víctor J. Sanz, a quien le agradezco mucho su confianza y empuje, dice lo que sigue en la sinopsis:
"El escritor José Juan Picos expone en este trabajo las pautas y los fundamentos de la novela histórica. Cualquier autor novel encontrará de suma utilidad este volumen, en el que el autor va directo al meollo de las técnicas narrativas que darán firmeza a los primeros pasos de quienes se aventuren en este género de la novela histórica".
La portada, con la escena central de La rendición de Breda, me gusta mucho; creo que está resuelta con eficacia y buen gusto. Y bien mirado, es coherente con la sinopsis. Observa como el experimentado Ambrosio de Spínola recibe, sin ansia de humillar (ya ves que no es como Zeus), al rendido Justino de Nassau. Pues así, con ganas de trasmitir lo que sabe, acogerá el autor del libro -o sea, yo- a quien con humildad quiera adentrarse en los secretos de la novela histórica.


Y subrayo humildad, pues con ella, y con mucha disciplina, hay que enfrentarse al riguroso proceso de investigación que exige este género literario, sin olvidar, claro está, que un novelista histórico es alguien que imagina y entretiene, y no que adoctrina o sienta cátedra. Es la humildad que tú, Sísifo, olvidaste cuando quisiste engañar a los dioses y a la mismísima Muerte, yendo y viniendo del Hades con trucos de trilero. Y otra vez la nombro, humildad, y por otra razón, para que no nos creamos tan superiores a los seres humanos que vivieron y murieron antes que nosotros, como le recuerdo a quien se interese en revivir las peripecias de nuestros antepasados, históricos o ficticios:

"Aquellos seres humanos de otras épocas sabían cosas que tú ignoras; sobrevivieron en condiciones infinitamente peores que las tuyas, incluso en los palacios; tenían más miedo del que jamás tendrás tú; y nunca serás capaz de concebir sus angustias, por mucho que leas sus clásicos. Tú te deprimes entre gas natural, electricidad, comedias de TV, dieta mediterránea, medicamentos y terapeutas; cuando a ellos los asaltaba la melancolía, no tenían ni la décima parte de tus recursos. Si supieras como agonizó Felipe II, darías gracias de rodillas por tener una tarjeta del Sistema Nacional de Salud. ¿Que te lo cuente? No, búscalo.
¿Te has parado a pensar qué sería de ti si al anochecer no hubiera luz en las calles, ni aceras, ni tráfico, ni restaurantes acogedores, ni televisión, ni agua caliente, ni modos de conservación de alimentos ―ni alimentos en años de hambruna―, ni móviles con Whatsapp, ni libros en la mayoría de las casas? ¿Qué harías con cada uno de los interminables minutos entre la puesta de sol y el amanecer de una noche invernal si no fueras un aristócrata jaranero, un cómico tahúr, un pintor de corte putañero o un ladrón? Ahí conocerías el verdadero peso de la palabra angustia, del aburrimiento, del vacío, de la cadena absurda del eterno nacer y morir. Y te harías una ligera idea de la valentía de aquella gente, con todos sus pecados. No olvides nunca que nuestros imperfectos antepasados nos trajeron hasta aquí, igual que el adolescente con acné y complejos te condujo a la edad adulta. ¿Que te dolió ese crecimiento? La Historia está llena de dolor, ¿o es que te has caído de un platillo volante?".

De sobra sé que me entiendes, querido Sísifo: "la cadena absurda del eterno nacer y morir", ¿qué te voy a contar? Pero no vayas a pensar que mi libro, Para escribir novela histórica, es tan oscuro como el fragmento anterior, ni mucho menos. Ya me conoces, son muchos años de periodismo -cotilleo con patente de corso- y de telebasura, aceptados a conciencia y sin complejos. Como dice Walter Burns, el amarillista director de periódico de Primera Plana: "No se le pueden quitar las rayas a una cebra". Por eso sazono la descripción de las técnicas de escritura de una novela histórica con casos reales, como el de un afamado superventas español. En una de sus obras incluye esta perla:
"En la estantería inferior, se podían ver dos canastillas con obras de los grandes filósofos helenos Sócrates, Platón y Aristóteles".
Lo has visto, ¿no? Pues en el libro te digo quién es. Mira por dónde, puede que en eso, en no morderme la lengua, sea tan soberbio como tú. El caso es que estoy llegando al final y quizá no te imagines aún por qué te escribo para contarte una noticia que igual te la trae al pairo. Pues mira, la publicación de una nueva obra es una magnífica noticia que, sin embargo, me impulsa a mirar atrás con melancolía. Así veo, en mi pasado reciente, una novela histórica publicada en papel, El viento de mis velas (peripecias de un empedernido bebedor de café en el Reino de Galicia) y su gemela en forma de eBook. Con ellas creí que ya había pagado la novatada; muy ufano, pensé que el mundo editorial no podía ser tan duro como el de la televisión. ¡Eeeeeeeeeeeeerror!




Veo también una sátira sobre la televisión -Sálvame: la telebasura como autoyuda- en la que comparo a Jorge Javier Vázquez con un viejo conocido tuyo, Dioniso, más tarde llamado Baco, e igualo a sus colaboradores con el séquito divino de ménades, sátiros, silenos y hermafroditas. Lo publicó SB e&books, la editorial digital de quien hoy es mi agente literaria, Sandra Bruna, inasequible al desaliento que provoca el sota, caballo y rey de las editoriales. Ni tirios ni troyanos la entendieron: las forofas de JJV me mandaron "a leer" y los beatones antitele a hacer gárgaras.




Mermada la esperanza de conseguir colocar un libro en los anaqueles de los hipermercados, se me empiezan a borrar los contornos de mi primera novela escrita, aunque no publicada, sobre cuatro aventureros que recorren el Mediterráneo cuando el Islam lo conquista por primera vez (¿habrá una segunda?). El mismo camino lleva una aventura -En un maldito lugar de la Mancha (Vida secreta de Quijano y Cervantes, agentes de La Espada de Dios)- con la que me apunté (así mismo te lo digo) a estos dos años cervantinos que, con tanta mezquindad, ¿celebramos? Dicen los editores de postín que muy bien lo mío, pero que a ver si primero me hago un nombre. ¡Ah!, y que no mezcle géneros, que los tiempos son de al pan, pan, y al vino, vino. Pues será en el mundo editorial, porque el resto se la coge con papel de fumar y donde dije digo... 

Ya son cinco años de subir con mis libros a la cumbre de un monte parecido al tuyo; solo para que caigan por la ladera y lleguen de nuevo al suelo. Y allá que voy otra vez a recogerlos y, erre que erre, venga p'arriba, a poner duras las nalgas. Y me canso, ¿te lo digo o te lo cuento?

Ya, ya sé que no es habitual en mí lo de hacerme la plañiderita, pero si uno tiene un blog, también es para eso. Para escribir novela histórica no rehuye mostrar la áspera condición del escritor novel; conocer las técnicas de cualquier género literario es fundamental, pero sentiría que hurto algo a mis futuros lectores si no les muestro el horizonte, muchas veces el de un inabarcable desierto, que se abre, o entreabre, al llegar al final de su novela. Sí, claro que sí, espero que unos cuantos de ellos quieran escribir o que, al menos, lleguen a quererlo.

No voy a terminar sin añadir que Para escribir novela histórica -obra de la que me siento satisfecho y agradecido- es la edición corregida y aumentada de un manual que hice para un curso en la Escuela de Formación de Escritores, invernadero de jardinería fina donde floreció Escribere Editores. Y lo digo porque me hago la siguiente pregunta: ¿entre tanto curso como ofrece EFE no habrá algún tutor valiente que se atreva a impartir uno que se titule Cómo saber cuándo dejarlo? Igual me va haciendo falta...

No te aburro más. Sin otro particular, se despide este que, últimamente, te tiene por espejo fiel, sufrido Sísifo. Tuyo afectuosísimo,

José Juan Picos 
Dizque "escritor"

10 comentarios:

  1. Ni loco. Dejarlo, ni loco. Que es, precisamente, lo que estás, lo que estamos, y ahí vamos con la piedra, que no es que sea un guijarrito de nada, precisamente. Pero ir, vamos. Para mí, que ya nos hemos encariñado con la piedra. Te deseo casi toda la suerte del mundo, José Juan. Digo "casi" porque me reservo un cacho, que también me hace falta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, le he cogido cariño a la condenada. Discúlpame, pero es que a veces me vienen ataques de cordura, ya sabes lo dañino que es eso. Muchas gracias, Carmen, ¡salud, éxito y un beso!

      Eliminar
  2. Te deseo mucha suerte con este nuevo libro. Yo ni siquiera he empezado a dar el primer paso con la piedra a los hombros.
    Una entrada simpatiquisima.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Yolanda. Es que elegir una piedra no es fácil.
      Otro saludo para ti.

      Eliminar
  3. Curiosa y preciosa manera de presentar un libro. Ya pensaba leerlo, pero con esta entrada me han entrado más ganas. Gracias y muchísima suerte.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡U!, comentarios así me responsabilizan mucho. Deseo de verdad que no te decepcione. Muchas gracias a ti, Rosa.

      Eliminar
  4. No me creo que tú, precisamente tú, te sientas con ganas de dejarlo. ¿Dejar qué? ¿Dejarme? ¿Justo ahora que habíamos iniciado un idilio literario? Ni se te ocurra! Que yo estoy entre Pinto y Valdemoro con eso de escribir o no escribir, que parezco más Hamlet que otra cosa. ¡Yo que quería preguntar por uno de esos cursos a distancia que impartes en tu taller de escritores!. ¡Anda ya! Tú a seguir, que tienes madera, genio, genialidad y arrojos.
    Ahora ya no te salvas. Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sentenciado y condenado, encadenado en la galera del amor literario. Y no se hable más. Es que nunca me había cogido un berrinche público, y ya tenía ganas. La verdad es que, con tanta gente encantadora alrededor, es imposible dejarlo. Muchas gracias, Elisenda... ¡Muacs!

      Eliminar
  5. Compartilhei com muito gosto o seu texto. Fiquei conhecendo o seu blog nos últimos dias. Espero acompanhá-lo com frequência.

    Abraços do Brasil/Rio de Janeiro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muito obrigado. Estou feliz que você encontrou algo interessante no meu blog. Espero seus comentários. Abraços.

      Eliminar