sábado, 16 de enero de 2016

GUIRIS CON PUÑETAS

Favell Lee Mortimer (y 3)





Aquí estoy de nuevo con mi matraca de GUIRIS CON PUÑETAS... ¡Bienvenidos y bien hallados! ¡Ah!, ¿que acabas de conocer mi blog? Pues espero ser uno de tus buenos propósitos para el año flamante. Aunque con el ritmo al que corre la información en estos tiempos, la flamancia dura ná y menos. Si acabas de conocerme -y si ya me conocías te lo recuerdo- mis últimas entradas tratan sobre viajeros del siglo XVIII y principios del XIX que se dejaban caer por la España de entonces. Como vestían camisas con puñetas y con sus comentarios nos hacían la ídem, pues se me ocurrió bautizar así a esta serie de posteos: Guiris con puñetas. El último tiene fecha de 19 de diciembre e iba sobre las muchas tradiciones pascuales que no son españolas aunque pensemos que ya las practicaba don Pelayo. Después te ofrecí un cuento en dos partes, más o menos navideño, incluido en mi primera novela publicada, El viento de mis velas (peripecias de un empedernido bebedor de café).

Lo que hoy te traigo es una promesa incumplida. Te presenté a Mrs. Mortimer hace ya dos meses y medio. Esta milady, más inglesa que el té de las cinco, era una mezcla entre la severidad antipática de la señorita Rottenmeier y el sarcasmo clasista de Lady Violet, la condesa viuda de Grantham del culebrón Downton Abbey.

Favell Lee Mortimer (1802-1878).
En su currículum figura un libro de viajes titulado Near home, or the countries of Europe described. With anecdotes and mumerous ilustrations, que, en versión libre, yo traduje como Aquí al lao, lo que hay en esa isla que llaman Europa: con muchos santos y cosas de reír. En las dos entradas que le dediqué me centré exclusivamente en lo que la autora decía de España. Nos ponía de chupa de dómine, no te digo más. El caso es que me comprometí a publicar un tercer post con una selección de sus opiniones sobre otros países de Europa, para que se nos pasara el calentón, por lo menos a mí... Te garantizo que la guía de viajes de esta buena mujer es un verdadero arsenal para euroescépticos muy poco objetivos y, por tanto, exagerados y divertidos.

Pero se nos cayeron encima los atentados yihadistas de París y se me quitaron las ganas de criticar al que es, nos guste o no, nuestro continente, cuyo nombre nace en lo más profundo de la Historia. Europa fue una princesa fenicia a la que Zeus raptó en forma de toro blanco; por entonces, en la Meca adoraban a 360 ídolos en el santuario de la Kaaba. Sí, el cristianismo no tiene la exclusiva de sepultar a otros dioses bajo losas de fanatismo monoteísta. Y como prefiero la injusticia de Occidente, que se puede criticar y denunciar, a la justicia inapelable del Islam, no quise hacer bromas entonces.

El rapto de Europa, Tiziano, 1560-62.

Pasa el tiempo y, cada vez más rápido, pasa todo, la tragedia y la comedia. Y, por eso, uno corre el riesgo de dejar deudas pendientes del año anterior... Sí, soy de esos que respetan los símbolos y, para mí, la Nochevieja es un tránsito entre lo viejo y lo nuevo, un balance y una liquidación, así que me apresuro a traer aquella entrada que no publiqué. Vamos, vamos, rapidito, que me enrollo...

Empecemos el repaso por lo que Mrs. Mortimer, inglesa hasta los menudillos, opinaba de sus vecinos más cercanos. Los galeses no salen mal parados, si no te importa que sean "no muy limpios", defecto que comparten con los escoceses, cuyo mayor pecado es "su amor al whiskey", tal y como les pasa a los muy camorristas de los irlandeses con todo tipo de fermentados y destilados.

Juego: descubre en la imagen al único personaje que no es irlandés.

Dada su histórica intimidad bélica, podemos tomar a los franceses por vecinos muy cercanos de los británicos, casi primos. De ellos dice Favell Lee que "no hay gente tan divertida y cortés como los naturales de Francia". Pero también critica su falta de higiene, como si los ingleses de entonces se ducharan todas las mañanas, e insiste en que "es muy común entre ellos la hipocresía, pues les encanta tener compañía y, para no perderla, regalan cumplidos hipócritas".

En vida de Mrs. Mortimer reinaron en Gran Bretaña dos monarcas de una dinastía de origen alemán, la Casa de Hannover: Guillermo IV (1830-37) y la reina Victoria (1837-1901). ¿Y qué opinaba ella de los germanos? ¿Serían sucios? ¡Pues claro! Una vez dejabas atrás los blancos acantilados de Dover, los europeos eran como un diputado rastafari de Podemos para Celia Villalobos: ¡Unos piojosos! Aparte de eso, "es gente amable, afectuosa, cuidadosa y cauta". Como para decir otra cosa de los primos de tus reyes... Ten en cuenta que hasta 1871 no hubo ningún país en Europa que pudiera ser llamado Alemania, pues aquel espacio era conocido como Sacro Imperio. Por eso distingue a los alemanes de los prusianos. Se queja Favell Lee de que en Prusia "hay demasiados soldados". Critica su alcoholismo inmoderado y su tabaquismo enfermizo, que se extiende incluso a los niños. Aunque considera que son gente educada, excluye de esta categoría a los comerciantes minoristas, de los que dice que parece importarles un bledo vender sus mercancía.


Una pareja de teutones cocidos en su propia salsa.

De los europeos de un pelín más al sur, los austríacos, se maravilla la autora de su espírito fiestero. Eran los tiempos del vals y la opereta. Italia, casi unificada a la vez que Alemania, tuvo que soportar la bota del imperio austriaco. Lo describe Mrs. Mortimer como un país triste, lleno de ruinas y de gente melancólica. Sentencia a los italianos por "ignorantes y malvados", poco más o menos que a los españoles. Añade, por si fuera poco, que son ludópatas y que se jugarían a las cartas o a los dados a sus propias madres. Advierte a los viajeros ingleses de que las calles de Italia están plagadas de pícaros, mendigos y bandidos embozados:
"Es horrorosa la cantidad de crímenes que se cometen allí. Los adultos sacan sus navajas a la mínima y los niños, en vez de usar sus manos, se apedrean entre sí." 
Aunque tiene vara para todos y cada uno de los países europeos de su época, voy a terminar con los extremos orientales del continente. A los rusos los tiene por juerguistas, malos pagadores y, si tienen poder, por déspotas insufribles. Los pobres son "vagos, taimados y borrachos". A los turcos los remata diciendo que son muy diferentes al resto porque tienen otra religión:
"Hubo un hombre llamado Mahoma que fue un falso profeta y un tipo malvado. Escribió un libro llamado Corán plagado de tonterías, leyes absurdas y horribles mentiras".
¡Y tan pancha! Bueno, se podía esperar de ella, pues fue una cristiana fundamentalista que se casó muy mayor con un reverendo evangélico. Mira por dónde, puede que la semana que viene te traiga la visión antípoda, la de un embajador marroquí en la corte de los Borbones. Me pongo a ello... Que la semana te sea leve.


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6 comentarios:

  1. Seguro que esta lady se quedó tan pancha tras escribir sus negativas impresiones de los diferentes países que nunca visitó. ¡Menuda cara!

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    1. Me da que sí. Y encima no los conoció: hablaba de oídas. Gracias por tu comentario, Carmela.

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  2. Las generalizaciones nunca son buenas, pero cuando las haces de oídas se pueden convertir en un verdadero disparate. Ahora bien, generalizando, los ingleses son muy de creerse el ombligo del mundo y de la educación.
    Muy buen artículo. Un beso y feliz semana.

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    1. Tal cual, por eso hay que leer a esta señora con ánimo jocoso, porque es todo como una caricatura. Feliz semana, Rosa.

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  3. Vaya Mrs. Mortimer¡ tuvo para todos..
    Un abrazo.

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    1. Y tanto. Y más que no me he parado a comentar. Era tremenda. Un abrazo.

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